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Conocer los diferentes tipos de fachada que se pueden construir es muy importante, puesto que la fachada del edificio es la primera impresión que nos llevamos de él y el principal recuerdo de la construcción.
La fachada de la vivienda irá estrechamente ligada al sistema constructivo empleado. De esta forma a lo largo de la historia ha habido viviendas construidas en piedra, adobe, madera, etc., que condicionaban el diseño exterior de la fachada de la vivienda.
En nuestro país en los últimos años el tipo de fachada que más protagonismo ha tenido ha sido el ladrillo, y la diferencia entre unas construcciones y otras, solo la representaba el diferente color, formato o calidad que tuviera el ladrillo empleado.
En algunas zonas de nuestro país, el color de la fachada crea una seña de identidad propia de los municipios que la poseen, de tal forma que aparecen los pueblos “blancos” característicos del sur de la península (Castilla la Macha, Extremadura y sobre todo Andalucía), los pueblos “negros” en los que predomina la piedra de pizarra, los pueblos rojos, propios de zonas con tierras muy arcillosas, etc.
En la actualidad la evolución de los sistemas constructivos permite la utilización de multitud de acabados para diferentes tipos de fachada. De tal forma que se pueden emplear los tradicionales acabados en mortero monocapa (en diferentes colores, aunque predominantemente el blanco), fachadas rematadas en cemento, azulejos, piedra, madera, porcelánicos etc. En este caso será el gusto del propio cliente y su presupuesto los que decidan el tipo de revestimiento a incorporar en la fachada de su vivienda.
Elementos a tener en cuenta para los diferentes tipos de fachada:
Resistencia a la erosión
Hay que tener en cuenta que la fachada es la primera línea de contención de la vivienda con el exterior por lo que es importante emplear materiales resistentes que tengan una gran resistencia a la meteorología externa. La fachada está sometida a la luz solar, la humedad provocada por la lluvia, el rocío o las heladas nocturnas, el viento, la nieve, granizo, las oscilaciones de temperatura de frío y calor, y todo tipo de circunstancias meteorológicas que pueden afectarle. Por tanto, es importante elegir materiales resistentes que nos garanticen la supervivencia a lo largo del tiempo.
Mantenimiento
Cualquier material que está expuesto permanentemente al exterior está sometido al desgaste. En este sentido hay que tener en cuenta que los elementos naturales como por ejemplo la madera sufrirán mucho más que otros materiales la climatología ya que al ser materiales “vivos” se dilatan y se contraen con los cambios de temperatura y humedad, además también sufren la erosión, lo cual provocará la necesidad de realizar periódicas labores de mantenimiento, en el caso de la madera habrá que lijarla y barnizarla cada poco tiempo, al menos una vez al año para no perder las propiedades ni el aspecto de la vivienda.
Aislamiento
En la actualidad hay una gran preocupación medio ambiental en la construcción de viviendas y se busca su máxima eficiencia energética tanto para calentarse en invierno como para enfriarse en verano. Para conseguir un aislamiento de calidad hay que tener en cuenta varios elementos de las fachadas, pero sin duda uno de ellos será el revestimiento exterior ya que, si empleamos materiales impermeabilizantes, continuos que eviten la rotura de puentes térmicos y que mantengan el aislamiento interior de la vivienda ayudará enormemente a que el aislamiento elegido interiormente en la vivienda multiplique su eficacia.
2 – Tipos de fachadas:
Podemos distinguir básicamente dos tipos de fachadas: Fachadas ligeras y fachadas pesadas
Fachadas ligeras
Son aquellos tipos de fachada que se adhiere al edificio, sin formar parte del mismo, este tipo de fachada no soporta la estructura del edificio si no que está concebida para adherirse a la misma. Suelen emplear como revestimiento el vidrio o el metal. Existen dos tipos de fachadas ligeras principalmente:
- Fachadas ligeras de tipo muro cortina
- Fachada ligera de tipo panel
La diferencia entre un sistema y otro es que, en la fachada de muro continua, la fachada pasa de forma continua sobre los forjados de la estructura. Mientras que en el caso de la fachada panel esta se interrumpe en cada forjado.
Este tipo de fachadas ligeras tiene la ventaja de su rápida instalación, el aumento de la luminosidad interior de la construcción, aunque en general proporciona menor aislamiento térmico y acústico, e incrementa los costes de mantenimiento.
Fachadas pesadas
Son aquellas que tienen un peso superior a los 100 Kg/m² Se distinguen dos tipos de fachadas en función de si disponen de cámara de aire o no, entre fachadas pesadas portantes o autoportantes.
- Fachadas ventiladas: un recurso constructivo que cada vez está más presente en las construcciones actuales es la creación de fachadas ventiladas, está considerado como uno de los sistemas más eficientes que existe actualmente. Una fachada ventilada es un tipo de fachada en la que se crea una cámara de aire de independencia entre la fachada interior del edificio y la fachada exterior y la capa de aislante. Esta cámara de aire contribuye a la climatización de la vivienda ya que en verano el aire caliente asciende y se elimina de la vivienda consiguiendo que se enfríe con mayor velocidad, mientras que en invierno el aire frio se queda en la cámara de aire impidiendo que se pierda calor del interior de la vivienda. Por tanto, esta doble cámara independiza la vivienda, y ayuda a mejorar la eficiencia energética.
- Fachadas vegetales: Otra tendencia en aumento es la creación de fachadas vegetales verticales con sistemas integrados de riego que mantienen en buen estado la vegetación adosada a la fachada. Son sistemas ecológicos que tienen mejoras en cuanto a la ventilación, humedad y aislamiento de las viviendas. En contra hay que tener en cuenta que son sistemas que requieren un alto mantenimiento y la elección de una vegetación autóctona de la zona y que resista adecuadamente la disposición vertical en fachada.
- Fachadas tradicionales: son aquellas construcciones que utilizan materiales tradicionales como el ladrillo, la piedra, la madera, cerámica, etc., al no disponer de cámara de aire ofrecen menor prestaciones térmicas y acústicas. Hasta hace relativamente pocos años han sido las fachadas predominantes y que en la actualidad está en desuso.
- Sistema SATE: como su propio nombre indica es un Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior de la fachada. Se está utilizando en la actualidad para la rehabilitación de viviendas antiguas que no disponen de aislamiento térmico ni acústico en su construcción original. Es un sistema poco inclusivo ya que incrementa la eficiencia energética de la vivienda mejorando el revestimiento exterior evitando las obras interiores en la vivienda, además de ofrecer mejores prestaciones ya que evita la rotura de puentes térmicos al afectar a toda la envolvente de la vivienda. El sistema SATE consiste en la colocación de un aislamiento en la fachada del edificio que posteriormente se recubre con un mortero.
Se suele emplear:
- Poliestireno expandido (EPS)
- Poliestireno extruido (XPS)
- Poliestireno expandido grafito (EPS-G)
- Lana de roca mineral (MW)
- Fachadas prefabricadas: En la actualidad los sistemas de construcción industrializada, modular o prefabricados están ganando terreno y cada vez son más las viviendas que se construyen en parte o íntegramente en fábricas y que posteriormente se instalan en las parcelas en las que previamente se ha creado la estructura necesaria para adosar la vivienda. En este sentido podemos distinguir dos tipos de construcciones industrializadas:
- Construcciones en 2D: son aquellas en las que se construye de forma tradicional y los revestimientos exteriores de la fachada están compuestos por paneles de hormigón de dos dimensiones que se adosan a la estructura de la vivienda.
- Construcciones en 3D son aquellos en los que los módulos tridimensionales se construyen en la fábrica y de ahí salen completamente terminados tanto interiormente como exteriormente.
Por tanto, elegir un adecuado revestimiento para la fachada de nuestra vivienda no solo afecta a la imagen estética de la construcción si no que puede afectar en gran medida al aislamiento térmico y acústico de la misma además de afectar en gran medida a su mantenimiento y durabilidad. En este sentido siempre hay que adecuarse a la normativa urbanística de la zona ya que en muchos casos obliga a implementar cierto tipo de material de la zona como piedra, el color etc.
En función del clima local y la normativa se elegirá el tipo de fachada que mejor convenga a nuestra construcción.
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